Por Luis Fernando Jaramillo Arias

Una de las palabras que hoy se usan es “descarbonización” que significa la búsqueda de disminuir las emisiones de gases a los que les atribuye el “efecto invernadero” causante del “calentamiento global” porque ocasiona más calor del que se produce normalmente y esto es el origen del denominado “cambio climático”.

El cambio climático ha estado siempre en el planeta. Si observamos un barranco en una vía, distinguimos capas que son como la huella de los cambios que ha experimentado el globo en su existencia de miles de millones de años. Ahora tenemos épocas frías más frías, épocas cálidas más calientes, sequías más largas, tormentas más fuertes. El ambiente (no sé por qué le dicen medio ambiente) se ha vuelto hostil en muchas partes de la tierra.

Bill Gates el creador de Microsoft el gigante de la tecnología en su libro “Cómo evitar un desastre climático” dice que si los países no modifican la forma de hacer las cosas, si los seres humanos no cambiamos algunos de nuestros comportamientos, el impacto de la aceleración del cambio climático sobre la humanidad será catastrófico.

Al Gore que fue vicepresidente de los Estados Unidos entre 1993 y 2001 ha contribuido a difundir la situación para llamar al mundo a tomar conciencia sobre la necesidad de actuar.

Serge Latouche, un economista francés nacido en 1940 ha desarrollado la denominada “teoría del decrecimiento” que critica el paradigma del crecimiento económico tal como se concibe en la mayoría de los países del mundo, comenzando por China, los Estados Unidos y la Unión Europea, que producen más del 70% de los gases de efecto invernadero.

Greta Thunberg una niña sueca nacida en 2003 ha sido una activista con gran impacto en los medios por su protesta contra el comportamiento de la humanidad por las consecuencias del cambio climático y así como ella son muchos los protagonistas en redes sociales como la organización “hope en pie por el planeta”.

Todos coinciden en que el origen del problema es el consumo de energía especialmente para el transporte, los procesos industriales entre los más importantes los de cemento, acero y plástico, la calefacción y la refrigeración. También actividades como la agricultura, la ganadería, la deforestación y los desechos y residuos.

La buena noticia es que ya contamos con herramientas y se están desarrollando otras que aplicadas con inteligencia se puede conseguir revertir la situación para evitar la catástrofe.

El ambiente no es un asunto de derecha ni de izquierda. La aceleración del cambio climático afecta vidas sin pedir visa y por eso es necesario tomar conciencia sobre la importancia de trabajar en la solución del problema. Todos consumimos energía, todos nos movilizamos, todos necesitamos vivienda, todos comemos, todos producimos residuos y en consecuencia todos producimos gases de efecto invernadero. La obra de mitigar esa emisión no es un asunto de otros sino de ponernos las botas para ayudar en el empeño de evitar el desastre climático.