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Sigue la incertidumbre para las elecciones de marzo y la conformación de listas. Si se va por lista abierta o lista cerrada. Los partidos pierden fuerza. Los congresistas tienen la palabra.

Por: José Octavio Marín Naranjo

Aunque hace unos días, la cámara de representantes votó favorablemente al menos para las próximas elecciones de marzo la lista preferente dándole paso a la lista cerrada en el 2022, se pudo establecer que al interior del Congreso de la República se viene ventilando con insistencia, que este proceso no tendría la suficiente fuerza y muy por el contrario la lista cerrada contaría con la  aprobación durante los próximos tres pasos que debe sortear el proyecto en las plenarias de senado y cámara.

Ante el caos político que se vive en Colombia y el cual se refleja en la inconsistencia que asumen los principales voceros del legislativo nacional, las desventajas que padecen los grupos políticos, los padres de la patria y actuales propietarios de las curules buscan encontrar un mecanismo que les permita atornillarse en el poder evitando que lleguen nuevos actores a la vida pública. Con lista abierta o preferente, las puertas se abrirían para nuevos aspirantes, con lista cerrada quienes actualmente hacen parte del congreso contarían con un elevado porcentaje de mantener sus curules. Inclusive, frente a ese mismo panorama en los corredores del congreso y en voz baja, circula otra palabra, el transfuguismo como otra alternativa que podría tener un nuevo empuje en cuestión de semanas. Con el transfuguismo se permitiría que muchos congresistas aprovechen la oportunidad para cambiar de bando.

Incierto futuro

Así las cosas, el panorama nacional y regional sigue en duda. Nombres a la deriva, listas sin encontrar una perfecta definición y candidatos que aún no determinan su rumbo.

Aquí nuevamente tenemos que decir que ni el partido Liberal, menos la U, Cambio Radical, Centro Democrático o demás organizaciones, han acordado los nombres de los ciudadanos que tendrán la misión de representarlos como candidatos en las elecciones. Ya lo dijimos hace unos días, que si se va por lista cerrada, Atilano Alonso Giraldo en CR y Luciano Grisales en el liberalismo tendrían la mayor opción por contar con derecho propio de ser cabeza lista, los demás aspirantes trabajarían por el primero, nadie que tenga los tres dedos de frente se sometería  a ello, mientras en la preferente las cosas se complicarían porque los tres candidatos de cada lista tendrían las mismas oportunidades.

El tiempo se acorta, y así como el país mira la larga lista de precandidatos presidenciales que hablan de recolección e inscripción por firmas y no ir por partidos, igual el debate se centra en las elecciones para congreso donde se ve un panorama por ahora desalentador. Mejor dicho, esto no despega y no despegara hasta tanto no haya claridad desde la sede del Congreso de la República, lista preferente o cerrada además de recolección de firmas es el tema de moda en el país.